PRESENCIA VIVA DE LA CABALA II
LA CABALA CRISTIANA

FEDERICO GONZALEZ - MIREIA VALLS

CAPITULO VIII
LA CABALA EN ESPAÑA

Benito Arias Montano
Para comenzar a tratar al sabio sevillano, verdadera personalidad renacentista por sus múltiples intereses y actividades –poeta, anticuario, médico y cirujano, naturalista, bibliófilo, filólogo políglota y hebraísta, etc.– debe tenerse en cuenta una idea que habla por sí sola y que determinará su existencia: la Biblia es el libro de los libros y en ella todo está incluido, pasado, presente y futuro –idea de la cosmogonía judía que se hace extensiva al cristianismo– y por lo tanto la lengua en que están escritos esos textos no sólo es sagrada, sino el medio en que se ha comunicado Dios con los hombres, como ya hemos apuntado.

A partir de allí el resto es importante pero secundario, pues se encuentra directa o indirectamente relacionado con ello. Acaso a simple vista pueda parecer muy limitativa esta visión, pero se hace más fácil de entender cuando se piensa en el lenguaje. En efecto, nada hay fuera del lenguaje que lo nombra todo, potestad otorgada al ser humano desde el paraíso terrenal.

Ahondar en esos misterios es labor de toda vida en general y de la suya en particular, lo cual es atisbado ya en la infancia en su pueblo extremeño y en Sevilla, de adolescente, donde estudió, le tocó formarse y de allí el nombre de Hispalensis con el que firmó posteriormente sus libros aparecidos en la célebre imprenta de Plantino.

Da la impresión que su padre poseía medios económicos al igual que la familia, a la que fue encomendado en Sevilla. Esa circunstancia se destaca a lo largo de su vida y le permite cierta holgura, que administrada prudente y seguramente le permitirá morir rico según puede leerse en su testamento. Pero a esa seguridad añade la del hábito y desde joven es conocido por su saber,551 tanto en lo que se refiere a los clásicos latinos, como a su erudición bíblica y teológica con la que participará en el Concilio de Trento. Y lo mismo el conocimiento de distintas lenguas de la antigüedad, como el hebreo y el arameo seguramente conocidos por su ascendencia judía y también el caldeo y el árabe, lo que le posibilitará más adelante dirigir, escribir y publicar la famosa Biblia Políglota de Amberes, por encargo de su patrocinador, el emperador Felipe II –quien posteriormente le asignó misiones delicadas a realizar en Portugal– y que resultó de ese modo ser protector del sabio, aportando así seguridad a sus estudios e investigaciones frente al celo, o mejor, al acoso que la Inquisición ejerciera sobre los marranos.

Formaban parte de esta protección también sus títulos y honores académicos nacionales e internacionales, pues Arias fue conocido en toda Europa por su autoridad; a lo que habría que sumar ser miembro de la Orden de Santiago y haber sido elegido por el propio emperador para crear y dirigir la biblioteca del Escorial,552 labor que llevó a cabo hasta pocos años antes de morir, y que le debemos aquellos que la hemos visitado o trabajado en ella, pues reúne materiales insólitos para la idea medioeval que se suele tener de Felipe II. Haciendo la salvedad que El Escorial mismo y su arquitecto, Juan de Herrera,553 son también personajes del Renacimiento español y por lo tanto deudores de Italia a donde viajó nuestro autor varias veces. También diremos que vivió en Amberes durante años y que esta ciudad y Roma eran en ese momento las más importantes en materia de libreros y libros, lo que permite suponer que nuestro autor, hombre muy minucioso en sus cosas, –y no sólo en las cuentas– estuvo en contacto con todo el saber de su tiempo.

Y bien preparado para ello, mantuvo amistad con Erasmo, y con Cristóbal Plantino, editor de clásicos griegos y romanos y fundamentalmente de literatura religiosa, misales, y litúrgica al que Felipe II le había donado la potestad de que fuesen estos textos las publicaciones "oficiales" en su imperio, haciéndolo rico;554 igualmente se relacionó con Guillermo Postel y su alumno Guy Le Fèvre de la Boderie y su hermano Nicolás que colaboraron en la Políglota, así como de un número indeterminado de sabios e intelectuales que conoció en sus viajes continentales y eran sus corresponsales, o los que pasaban por Flandes, sin mentar el gran número de amigos y colegas españoles, que reencontró al regreso a su patria, entre los que se contaba la flor y nata del intelecto hispano –al que por otra parte siempre había pertenecido– comenzando por su alumno Pedro de Valencia que dice de él en carta a J. de Sigüenza, sucesor de nuestro autor en la dirección de la biblioteca del Escorial:
"Cierto que yo aunque conozco tanto a A. Montano y espero siempre del grandes cosas, pero que cada vez que veo nuevos papeles suyos vencen toda mi expectación, y me parece que no es posible ser suyos".555
Habría que recordar que pasó asimismo muchos años en Sevilla, puerto de Indias y se interesó vivamente por el nuevo mundo y sus descubridores, (como el médico Francisco Aguilar a quien trató)556 al igual que su amigo Luis de León, con el que lo unirán numerosos lazos y coincidencias de pensamiento e intereses que compartirán toda la vida.

Pero estamos simplificando y mezclando acontecimientos que debemos ir detallando a la par que dar cuenta de su ingente obra y su dilatada vida (71 años) para la época. Agregaremos que esa obra literaria hoy no se encuentra al alcance de la inmensa mayoría de los hispano parlantes ya que no está escrita en castellano, en romance, sino en latín y necesita por lo tanto de traducción.557 Incluso sus poemas son latinos, en la línea de Horacio, así como su prosa es influida por Cicerón, lo que era normal en las universidades europeas y la formación que otorgaban, en este caso la del excelente claustro de Alcalá de Henares, donde se llevó a cabo la primera Biblia Políglota, y luego la de Salamanca, la más importante de su época en España.

Nuestro personaje nace en el año 1527 en Fregenal de la Sierra en Badajoz, Extremadura. Se pierde la cronología de su infancia y adolescencia, aunque debió pasar bastante tiempo en Sevilla.

Como ya dijimos, a los catorce años publica su primera obra, y en 1546 y 47 sigue cursos en la Universidad Hispalense sobre arte y física. Al año siguiente obtiene su grado de Bachiller en Artes, esta vez, por la Universidad de Alcalá, donde posteriormente consigue la Licenciatura de Artes y Filosofía. En los años 50 y 52, Arias Montano efectúa dos cursos de teología y es en este último año donde conoce a Fray Luis de León en Alcalá. En 1557 obtiene la Licenciatura y Doctorado en Teología y un año después hace su primer viaje a Italia. Al regreso compartirá con él ciertos libros que ha traído de allí.558

Contando con treinta y tres años se ordena iniciar el proceso por la limpieza de su sangre en su pueblo natal. Ese mismo año termina la investigación en Fregenal y Benito Arias se dirige a Salamanca donde se reúne nuevamente con Fray Luis. Se instala allí donde ha obtenido el grado de maestro y concurre como ponente en un debate público presidido por este último.

En 1562 parte para Trento (Italia) e interviene en dos sesiones de ese importante concilio.559 Su éxito fue grande y su fama de erudito consolidada. Cinco años después, Felipe II le otorga la supervisión de los trabajos de la edición de la Biblia Políglota en Amberes. Sorprendentemente en el año 1570 un Index expurgatorius librorum qui hoc saeculo prodierunt es publicado por el doctor Arias y se dice que trabajó para el Santo Oficio. Esos años edita al menos diez tratados en las prensas de Plantino, hasta que se publica la Biblia Sacra Hebraice, Chaldaice, Graece et Latine.

Al aparecer ésta se había levantado mucha polémica y un colega, profesor de Salamanca, produjo una acusación contra Montano –y Fray Luis– al que se le instruyó proceso por la Inquisición. Este no prosperó por cuanto el editor de la Políglota tenía por valederos a varios sabios consagrados de la época y finalmente a Felipe II, el rey, que en 1577, como hemos dicho, lo nombra bibliotecario del Escorial.

Empero, parece que Arias Montano no gustaba de su profesión de bibliotecario porque encontraba una pérdida de tiempo anotar minuciosamente los datos de los libros que poseía el Rey y no emplear­ sus capacidades en otros proyectos. No obstante, trabajó varios­ años en el Escorial con intermitentes viajes a Salamanca y Sevilla, e incluso encontró gusto en dar clases a los monjes del monasterio. También cumple una misión real en Lisboa donde interviene a favor de los judíos ante el Rey y vuelve al Escorial y a la catalogación y crea un programa iconográfico para los relieves y pinturas que adornarán, o mejor, que constituirán el decorado de la biblioteca, de la que no está ausente el simbolismo, como se puede ver aún hoy.

De sus obras producidas en gran cantidad destacaremos algunos libros que nos parecen más interesantes para conocer su pensamiento.560 En primer lugar "Los nueve libros sobre las antigüedades de los judíos" que es una reimpresión del Apparatus de la Biblia Regia, como se llamó a la de Amberes, o un epílogo de ésta, una de las varias ediciones y traducciones de la Biblia en las que intervendría, publicadas siempre en latín.

He aquí las tres en las que participó: Biblia Sacra Hebraice, Chaldaice, Graece et Latine, 1569-1573, ("Sagrada Biblia en hebreo, caldeo, griego y latín") o Biblia Políglota de Amberes, en ocho tomos de los cuales el último es el Apparatus al que nos referimos; Sacra Biblia Hebraice, Graece et Latina Cum Annotationibus Francisco Vatabli… Omnia Cum Editione Complutensi Diligenter Collata, 1586, (Sagrada Biblia, en hebreo, griego y latín, con anotaciones de Francisco Vatablo, colacionada toda ella cuidadosamente con la edición de la Biblia de Alcalá); y anteriormente la Biblia Sacra, 1574, ("La Sagrada Biblia").

También obras sobre el estudio del hebreo: Communes et Familiares Hebraicae Linguae Idiotismi, 1572, ("Expresiones familiares y comunes de la lengua hebrea"). En el De Optimo Imperio, Siue in Librum Iosue Commentarium, 1583, ("Sobre el mejor gobierno o el comentario al libro de Josué"), expone sus ideas sobre la dirección de las sociedades humanas, demostrándonos una vez más la universalidad de sus conocimientos. Igualmente comenta los cuatro evangelios, Elucidationes in Quatuor Evangelia et in Acta Apostolorum, 1575, ("Comentarios a los cuatro Evangelios y a los Hechos de los Apóstoles").

Sus "Comentarios a los sermones del profeta Isaías", Commentaria in Isaiae Prophetae Sermones, se publicaron en 1599; en 1605, otros a los Psalmos de David, Commentaria in Unum et Triginta Priores Davidis Psalmos, y en 1575 "David o el dechado de virtudes a toda prueba, aceptado por Dios, compuesto, a partir de los ejemplos de David, pastor, soldado, jefe, desterrado y profeta, por la inteligencia del autor, propuestos para cultivo de la fe, y pintado por Felipe Galle", (David, Seu Virtutis Exercitatissimae Probatum Deo Spectaculum Ex Davidis Pastoris, Militis, Ducis, Exsulis Ac Prophetae Exemplis, Auctore Maditante, Ad Pietatis Cultum Proposititis, Philippo Gallaeo Instruente).

Y comienza a publicar su obra grande como él la llama, Liber Generationis et Regenerationis Adam, siue de Historia Generis Humani; Operis Magni Prima, id est, Anima, 1593, ("Libro de la generación y regeneración de Adán o historia del género humano; primera parte de la Gran Obra, a la que llamo El Alma"). Y sigue exponiendo su cosmogonía: Natura Historia, 1601, ("Historia de la Naturaleza"). Es la segunda parte de su Gran Obra; a ésta la llama Corpus (El Cuerpo). La tercera parte, nunca redactada, debió haber llevado el subtítulo de Vestes (El vestido). Su contenido era el de una historia natural y, como tal, estudia todos los fenómenos existentes en la naturaleza. La muerte lo sorprendió antes de terminarla.

Ya anteriormente habíamos recordado su labor poética que le procuró premios y éxitos editando, Poemata in Quattuor Tomos Distincta, Antuerpiae, ex off. Plantini, 1589, ("Poemas editados en cuatro tomos en Amberes por Plantino"). Es una reimpresión antológica, de poemas publicados con anterioridad y tiene un prólogo de Pedro de Valencia. Y para terminar este muestreo de sus intereses y sabiduría, su obra Retórica escrita en hexámetros latinos, Rhetoricorum Libri Quattuor, 1569, ("Los cuatro libros de Retórica").

Finalmente queremos destacar su De Arcano Sermone que ha sido numerosas veces estudiado en comparación con De Los Nombres de Cristo de Fray Luis de León y al que volveremos.

Empero, es difícil acabar con la dilatada obra del Hispalensis. Por ejemplo: en el Apparatus a su Biblia Regia dedicó diez tratados, a las instituciones judías y las fábricas bíblicas a las que agregó ilustraciones, como ya lo había hecho anteriormente con ediciones de sus libros. Pero con el interés particular de que estos grabados son mapas y planos, de Palestina y del mundo de ese tiempo, dedicándose además al Templo de Salomón, tema crucial en su época y directamente ligado a los números, tanto de Pitágoras como de los textos bíblicos –y que preocuparon igualmente al jesuita J. Villalpando, al que conoció y con el que Arias no se entendería– y que suponían que ese Templo, como el Arca, (su versión concentrada, al igual que el tabernáculo, pero móvil), contenían nada menos que las dimensiones, proporciones y armonías del cosmos, al que simbolizaban. En su estudio "Del Arca del Templo. La Cadena ejemplar de Prototipos Sagrados de B. Arias Montano" Antonio Martínez Ripoll expresa:561
En Nehemias describe la topografía de la antigua Jerusalén, apoyado en una planimetría monumental de su territorio y tejido urbano, dominado por el plan del Templo, al modo de los planos delineados, sobre similar base erudita, por los arqueólogos y artistas renacentistas para decorar los "Mirabilia Romae" o los "Vestigia antiquitatis". En Exemplar analiza la historia y disposición de las tres obras hebreas inspiradas por Dios, reconstruyendo sus escrituras arquitectónicas en un corpus de diseños ("Librum de Sacris Fabricis legi B.A.M. compositus est") agrupados en diez láminas con plantas, alzados, secciones, perspectivas y detalles decorativos de todas ellas, mas otra supletoria con el mobiliario cultural. En Aaron comenta la indumentaria sacra, valiéndose de la figura de un sumo sacerdote con los ornamentos y accesorios de su ministerio. En Thubal-Cain, con la nueva lámina del siclo de plata escurialense, examina el complejo sistema hebreo de pesas, medidas y monedas, fundamento metrológico de las fábricas bíblicas. Y ya sin imágenes, en Ieremiae estudia el lenguaje de las manifestaciones divinas, y en Daniel, el cómputo de los tiempos sagrados.
Y más adelante explica:
Mas no todo en esta obra es textualidad filológica y racionalismo histórico. Muy al contrario, el escriturario español la aprovechó para exponer sus especulaciones teóricas sobre la arquitectura. Significativo es que el estudio matriz lleve por lema un vocablo nocional: "exemplar", y no un onomástico o un topónimo bíblico como los demás. La transferencia al título de ese concepto, próximo al de "idea-disegno" tardo manierista, demuestra su adhesión a la doctrina platónica de las ideas, probablemente asimilada desde el sincre­tismo de Séneca, el ejemplarismo de San Agustín y, entre otros más, el neoplatonismo místico de Ficino y Pico della Mirandola, pero con una orientación aristotélico-escolástica que entiende el concepto "exemplar" (v. "Idea") en clave "teológica"…
Como mencionamos más atrás en 1605 se publicó su traducción de los 31 primeros Salmos de David, con una introducción, argumento y comentario de su mano. De ella dice María Asunción Sánchez Manzano, a su vez traductora al español, introductora y crítica de esta obra de A. Montano:562
El libro titulado In XXXI Psalmos priores commentaria, obra póstuma de Benito Arias Montano, publicada por Pedro de Valencia, no es una más de las obras exegéticas sobre los salmos, ni es tampoco una obra escolástica. Destaca entre numerosos estudios de su época en primer lugar por asumir la tradición sin citarla. No menciona comentarios anteriores, ni a los Padres de la Iglesia ni a Aristóteles, como era preceptivo en su tiempo; recoge exclusivamente citas de las Sagradas Escrituras, de Horacio, Virgilio, Persio, Juvenal, Lucrecio, y Plinio el Viejo, y en cuanto a los griegos, Sófocles. Intenta comprender la revelación en su conjunto, creyendo que la verdad se refleja constantemente de unos textos en otros y siempre encuentra respuesta, porque es unitaria e indivisible.

Parece entonces que el autor compone un comentario breve, de carácter divulgativo, accesible a todo el que supiera latín. La extensión de cada capítulo depende del número de versículos de cada salmo, pero en la interpretación de cada lema se mantiene fiel a su propósito de brevedad. En sus explicaciones se intercalan a veces conocimientos de medicina e historia natural sobre todo, de astronomía más rara vez; pero lo que predomina es la comparación in­terlingüística, exponiendo y relacionando los modos de significar de cada lengua, al tiempo que también desvela el contexto cultural en el que fue creado y formulado el texto de los salmos, por ser buen conocedor de la antigua civilización hebrea.
Queremos destacar una muestra de este vasto libro ya que sólo estos 31 Salmos primeros necesitan dos volúmenes, aunque la publicación sea bilingüe. En el Comentario al Salmo XV, 7. Bendeciré al Señor, que me ha concedido la comprensión; aun de noche me han reprendido mis riñones, afirma:
… la escuela platónica definía el alma como una combinación numérica sujeta a movimiento, que desarrolla durante el día lo concerniente al conocimiento y de noche lo que determina la nutrición, y por eso todos los sentidos se mantienen dormidos durante la noche y excitados durante el día. Del mismo modo que la gestión de los pensamientos y decisiones de aquel que la filosofía sagrada llama varón, tiene su sede y residencia en el corazón, así la ciencia sagrada indica que los riñones son la fuente de los afectos pertinentes al cuidado y placer del cuerpo y de su parte menor; por eso se requiere en los sacrificios de los animales y víctimas que una y otra parte sean dadas al fuego del altar para que las consuma. Cristo declara, reconoce y agradece que una y otra parte de sí, por las cuales es hombre, esto es, el ánimo con el que piensa y el ánima, por la que tiene vida, me refiero a las partes superior e inferior, en otros pasajes llamadas hombre interior y hombre exterior, están absolutamente dedicadas y entregadas a Dios. Por eso leemos que le ocurre que no sólo de día trabaja y se ocupa de la misión del Padre, sino que como en oración también a Dios estaría durante la noche, estando también los afectos y mociones nocturnos de los riñones atentos y excitados y espontáneamente dedicados en ofrenda constante a su Padre.563



Frontispicio de la Biblia Sacra Hebraice, Chaldaice, Graece, Latine.
Editada por Plantinus, Amberes, 1572.





Arias Montano, Commentaria in Isaiae prophetae sermones.
Editado por Plantinus, Amberes, 1599.





Retrato del editor Christophorus Plantinus.





Diego Valadés, Las Artes Liberales. Retórica cristiana. Perusa, 1579.


Como se puede observar es muchísimo el material producido por este erudito y de muy distinta especie, riqueza que amerita un estudio detallado de su producción que, seguramente leída en clave teosófica, es decir esotérica, –que no sabemos se haya hecho– dará otros brillos a su literatura, que a veces parece ser de factura exclusivamente piadosa, o moral, cuando no apologética, aspectos que son sólo de nivel religioso, no metafísicos, y por lo mismo nunca cabalísticos.

Pero cabe añadir algo que ya hemos señalado; se trata de la presencia contemporánea de la Contrarreforma y por lo mismo de la Inquisición siempre atenta a segar de cuajo la vida y fortuna de todos aquellos que se atrevieran con interpretaciones no oficiales de la vulgata de San Jerónimo, los que eran considerados como sospechosos de protestantismo, a lo que habría que agregar sus antecedentes de judío converso, de marrano. Seguramente ello le obligó a enmascarar constantemente sus elucubraciones cabalísticas y a presentarse como un piadoso cristiano, para lo cual también su uniforme de clérigo y sobre todo su carácter de latinista, incluso reconocido en toda Europa, le valió una fama de sabio que sumada a sus otros blindajes le permitió vivir más o menos dedicado a la función principal que decidió asumir: la traducción y comentario de los textos bíblicos hebreos al latín.

Así lo primero que se advierte al leerlo es al "doctor", papel propio del universitario que era, aunque al margen de este disfraz formal y respetado por los ignorantes, pueden encontrarse en su obra toda clase de inquietudes y saberes que excedían la media de la época. En verdad le correspondió a nuestro autor representar el delicado y dificilísimo papel de vivir el Conocimiento en un medio hostil, perpetuamente amenazado. Es decir, en el filo de la navaja, o en el borde del abismo, constantemente atenaceado por los unos o los otros –como fray Luis–, que lo consideraban alter­na­tivamente traidor, tanto en el bando judío como en el cristiano. Lo cual con­forma el carácter fronterizo de cualquier mediador que, es sabido, no satisface a nadie y su dolorosa circunstancia puede ser una agonía, un paraje yermo –sobre todo cuando se toca el tema reli­gioso– para aquel que conoce el carácter idéntico de un mismo Dios e iguales ambas creencias por debajo de los ropajes con que se visten. Por lo que considera que es falsa cual­quier incompa­ti­bilidad entre el cristianismo y el judaísmo, consi­derando que el Antiguo Testamento es parte constituyente de la Teología Cris­tiana.

Arias Montano ilustra esta situación de modo paradójico y ejemplar. En 1570 firma el prefacio del index de libros prohibidos por la Iglesia; después de su muerte sus obras fueron incluidas en el índice romano de obras prohibidas de 1607 y su discípulo Pedro de Valencia hubo de asumir su defensa.


Próximamente:
Teresa de Ávila



NOTAS
551
552 A la que donó, a su muerte, 70 manuscritos en hebreo, griego y latín.
553 Juan de Herrera, también de origen hebreo, fue el arquitecto del Escorial que construyó para Felipe II, el cual es igualmente un modelo del Templo de Salomón según las profecías de Ezequiel, es decir, un modelo del universo como el Arbol Sefirótico, o sea, una réplica simbólica de Dios como Arquitecto. Admirador de Llull, de Giordano Bruno y de Julio Camilo y su "Theatro" y directamente ligado al Renacimiento italiano y su idea de la arquitectura, Herrera es otro personaje clave del Renacimiento español y su vida y obra tan poco estudiada como la del sevillano. Ver René Taylor, "La Profecía de Ezequiel y el papel de Herrera", en Dios, Arquitecto. J. B. Villalpando y El Templo de Salomón. Ediciones Siruela, Madrid, 1991-1994, pág. 169.
554 Otro de los destacados editores del Renacimiento, con talleres en Amberes. Pertenecía a una sociedad secreta llamada la Familia de Cristo, o del Amor, también denominada Familia Charitatis a la que igualmente pertenecía el erudito hispalense. Ver Ben Rekers, Arias Montano. Taurus, Madrid, 1973; y además: Arias Montano y Plantino. El libro flamenco en la España de Felipe II, Universidad de León, 1999, pág. 46. Ver en este libro las notas 483, 491, 496.
555 Arias Montano y su Tiempo. Editora Regional de Extremadura, 1998, Capítulo 11, Eustaquio Sánchez Salor, "El Humanismo Extremeño", pág. 286.
556 Primer naturalista español arribado a las Indias donde trabajó en México muchos años clasificando diversas especies nuevas.
557 Se le atribuye sólo una versión al castellano de aforismos latinos sacados de la Historia de Publio Cornelio, impreso en Barcelona, lo que constituye una excepción.
558 Uno de ellos escrito en italiano fue especialmente peligroso para Fray Luis en el proceso inquisitorial que les promovió L. de Castro. Ver nota 595 de este libro.
559 San Juan de la Cruz no quiso asistir a dicho concilio pues consideró inútil el esfuerzo de intentar modificar las estructuras de la Iglesia de ese tiempo.
560 En la enumeración de sus obras seguiremos los registros del Dr. Eustaquio Sánchez Salor, por sintéticos, en el catálogo de la exposición y el estudio de los libros impresos de Arias Montano y Su Tiempo. Editora Regional de Extremadura, 1998. Capítulo 7, "Obras de Arias Montano".
561 Dios, Arquitecto. J. B. Villalpando y El Templo de Salomón. Ediciones Siruela, Madrid, 1991, 1994, pág. 94-95.
562 Benito Arias Montano. "Comentarios a los Treinta y Un Primeros Salmos de David". Estudio introductorio, edición crítica, versión española y notas de María Asunción Sánchez Manzano, Publicaciones de la Universidad de León, 1999, pág. 13-14.
563 Ibid., pág. 331.